Hace mucho tiempo que estoy cansado de Windows. Probé Linux y no llega a cubrir todas mis necesidades, así que solo me quedaba probar el MacOSX.
El principal problema es que todos mis equipos tienen licencia de Windows. Para instalar Linux, solo hay que entrar en una de las muchas páginas de distribuciones, descargársela, grabarla en un CD o DVD e instalar. En definitiva, coste 0, o como mucho el precio de un CD o DVD. En cambio para probar el MacOSX, tienes que comprar un equipo de Apple, que son más caros que cualquier otro. Por tanto la pregunta es, ¿Y si no te gusta? ¿Y si no cubre tus necesidades? Pues que te comes un equipo de, al menos, 1000 €, si hablamos de un sobremesa.
Otra opción es lo que se denomina Hackintosh. Es decir, instalar el SO en un equipo, no de Apple y que sea, más o menos, compatible con él.
Bueno, pues he cogido un PC que tenia por ahí y lo he probado. La conclusión a la que llego es que si, cubre todas mis expectativas. Tengo claro que me voy a pasar al, como dice mi amigo Maxirafer, usuario de MAC, lado oscuro. No quiero que el equipo en el que he instalado el Hackintosh, sea definitivo, así que voy a empezar a ahorrar para mi próximo equipo, un iMac. La verdad es que si no me lo compro ya, no es por el tema económico, siempre se puede aprovechar el Plan Avanza, por ejemplo, si no, porque como siempre en el mundo Apple, en el que todo son rumores, se comenta que van a salir nuevos modelos en breve, y no me gustaría comprármelo y que a la semana siguiente saliese, por el mismo precio o un poco más, un modelo superior.
No voy a explicar aquí como se instala un Hackintosh, ni dónde buscar información al respecto. Para eso está Google y, además, no quiero ser cómplice de la distribución de software de manera ilegal. Mi propósito no era piratear el SO de Apple de manera definitiva, si no comprobar si podía cambiar a él sin problemas y sin sufrir una decepción, especialmente a nivel económico.




Iré a pedirle mi comisión a Steve Jobs.
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