
Según parece sobre el puente Milvio, en Roma, cientos de enamorados, colocan un candado con su nombre en las farolas y tiran la llave al rió con las manos unidas como símbolo de su amor eterno. La tradición viene de la novela Tengo ganas de ti de Federico Moccia.
Como no iba a ser de otra manera, esto se va extendiendo por diferentes países. Aquí en Alicante, lo he podido ver en el aeropuerto. En la escalera que sube a embarque, junto a las mecánicas de la T1.
No hay muchos, pero tampoco me había fijado antes, por lo que puede que lleve poco tiempo o que los vayan quitando, no lo se.



